Súper Randonnée Sevilla-Huelva (Javier Magro Godoy)

Buenos días. Ya en casa os referencio algunos datos de esta preciosa y singular SR-SEVILLA-HUELVA. Antes indicaros que era mi intención estar en el 400 de Benacazón pero viendo que coincidían opté por esta, por ser una actividad que me gusta a sabiendas que el organizador te va a llevar por parajes insólitos y especialmente hermosos.

Es curioso y de las que llevo realizadas en esta solo hay un puerto con nombre reconocido, el alto del Quejido. Si, solo hay un puerto ya os podéis imaginar de que va esto y así la sucesión de subidas y bajadas es tal que se apuran los 10000 metros sin que acumules puertos con la entidad referida.

Sin extenderme, indicaros que se barren dos parques naturales, el de la Sierra Norte de Sevilla, con colofón en Guadalcanal y el de Picos de Aroche y Sierra de Aracena, quizás con el castillo de Cortegana o la peña de Arias Montano como gigantes de la zona.

La primera tirada la hice de 300 km y unos 4300 metros, desviándome a mi pueblo a dormir pues en Encinasola estaban llenos. Llegué sobre las 20 horas, con noche cerrada.

Al día siguiente, y ya con luz disfruté de toda la dehesa repleta de encinas y alcornocales. Inicie el descenso (muy bonito desde Cortegana), hasta situarme en la zona llana, buscando el control de Valverde del Camino. Aquí partí un radio y me vine abajo pues no pensaba que aquello me permitiera seguir. Abrí y destense todo lo pude y al menos no rozaba pero intuía que el vaivén de la rueda iría a más y al final tendría que retirarme. Subida chusquera por el tráfico hasta el desvío al Castaño y sin duda y a pesar de estar la arboleda sin hojas, creo que estaba en la zona más interesante de la ruta.

El tiempo perdido por la avería y la lentitud con la que bajaba por el miedo a un accidente mayor me retrasaron y en Aracena vi la última luz del día lo que me obligo a buscar un alojamiento y desistir de llegar a Rio Tinto. Esta decisión fue acertada pues a la mañana siguiente pude hacer todo el tramo a plena luz.

De nuevo, el organizador acertó metiendo la SR por el tramo hasta el Castillo de las Guardas, tanto paisagísticamente como por la dureza. Poco a poco abandoné el terreno quebrado de jaras y arbustos y pasado Aznalcollar me recibió el gran Diego y me condujo a la famosa cuesta de las Doblas donde pude hacer la ascensión, recordando lo que éste hizo en su día pero multiplicado por 180.

Ni que decir tiene que recomiendo esta aventura a ser posible en los equinoccios por temperatura y horas de luz. Y bueno a pensar en la próxima